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La Expresión Plástica de los niños

pintura niños

Como cada año, millones de alumnos experimentan un suceso común: la reanudación de las clases. Y lo hacen cada cual, a su manera, con sus propias sensaciones.

El regreso al cole puede ser una alegría para los chicos, pero también un mal trago. Por eso es importante potenciar tareas que sean de su agrado, que les sirvan para crecer como personas y para sociabilizar dentro y fuera de las aulas. La idea es que disfruten una etapa tan hermosa como es la escolar.

Unos encontrarán el placer en los deportes, otros en los juegos y otros en las manualidades, que es una estupenda opción para potenciar la creatividad.

Todos hemos crecido con pinturas, lápices de colores, bolígrafos, cuadernos, plastilina, pizarras y tizas de colores, y sabemos la ilusión que pueden generar en los niños entretenimientos aparentemente tan sencillos. Para muchos chicos y chicas desarrollar sus habilidades en el ámbito de la expresión plástica supone una felicidad inmensa. Gracias a actividades como el dibujo, transmiten sus inquietudes y alcanzan un alto grado de creatividad. El niño se comunica mediante sus dibujos, interioriza, y comparte sus deseos y vivencias, desarrolla su autoestima, la percepción y el desarrollo cognitivo.

El grupo docente de las escuelas conoce perfectamente las virtudes de estas prácticas educativas; no en vano, se dedica casi la mitad del tiempo a las actividades artísticas en la primera etapa (aproximadamente hasta los seis años).

Dar los primeros pasos con el color, el volumen, la forma …

 

El niño necesita captar el mundo a partir de los sentidos. Todo lo nuevo representa una tentación. Todo lo nuevo representa una tentación. Poco a poco hay que acompañarle en esa incursión en los sentidos, dándole a conocer colores, líneas, formas, volúmenes… A partir de los colores y las voluptuosidades se adentran en terrenos ignotos. Al principio se decantarán por los tonos rojos, pero a partir de los tres años se interesarán por nuevos colores, y los irán reconociendo, haciéndolos suyos. A partir de los seis años identificarán que el cielo es azul, las hojas son verdes, el sol amarrillo… Ahora no se pretende que los chavales dibujen en sus cuadernos con lápices u otros artículos de escritura de color para conseguir una obra de calidad, sino para favorecer su crecimiento y el entendimiento con todo lo que les rodea.

Las formas son muy importantes: las bolas, los rulos o la plastilina conllevan mucho más de lo que vemos los adultos: estos artículos, impulsados por la imaginación de los pequeños, se acaban convirtiendo en personitas (papá, mamá o el hermanito) o en animales: serpientes, perros, leones, jirafas… Una vez tienen los personajes, el siguiente paso es recrear escenas con ellos, darle vida.

La expresión plástica es muy agradecida: se puede realizar a nivel individual o en grupo, en el aula o en casa, y los artículos para estos menesteres son muchos y fáciles de encontrar.

 

Crecer al compás de los dibujos

 

Los escolares crecen al compás de sus dibujos. Según van haciéndose mayores ellos, se hacen “mayores” también sus representaciones sobre el cuaderno. O viceversa.

Los dibujos son desordenados hasta los 18 meses, controlados a partir de los años, con representaciones internacionales (de 4 a 7 años), lógicos (de 7 a 9)… Lo que en principio carece de sentido – no son sino meros garabatos- va cogiendo significado conforme el menor va creciendo. La afición por el dibujo les va a ayudar a controlar sus movimientos, a desarrollar su aparato motriz, a conectar consigo mismos y con los demás.

Los improvisados garabatos de los escolares son el medio que les permite ir quemando etapas necesarias en el desarrollo cognitivo, superando así fases necesarias en el crecimiento. Poco a poco van aumentado los niveles de representación, la capacidad de concentración, la percepción sensorial, el caudal imaginativo. por no hablar de las bondades de la interacción con otros niños, que les ayudará a relacionarse socialmente no solo ahora sino también cuando sean adultos.

 

Materiales útiles para desarrollar la expresión plástica

 

Para llevar a cabo estas actividades se necesita una serie de productos que favorezcan las tareas a los profesores y que ilusionen a los pequeños. Afortunadamente, nunca como ahora ha habido un mercado tan bien nutrido en este asunto. No es difícil encontrar figuras geométricas de plástico, lápices de colores, gomas de borrar; sacapuntas; tizas; plastilina; acuarelas; pinceles; papel de diversos tamaños, con formas regulares e irregulares, sean cartulina, papel, seda, celofán, papel cometa… todo ello en diversos colores: fríos, cálidos, neutros…

Con estos materiales, combinados con otros ajenos a la escuela, pero a los que se les dota de nuevas funcionalidades (garbanzos, lentejas, macarrones…) el niño estará en disposición de hacer sus propias creaciones representado formas o bien dibujando sobre el papel, casitas, figuras humanas o de animales.

Es importante que todos estos elementos cumplan las normativas de seguridad para evitarle daños al menor. Se recomienda, igualmente, preservar la ropa de los niños con batas babis. Hay un surtido completísimo de estas prendas para niñas y niños, disponibles en numerosos colores, formas y materiales, incluso con referencias a personajes icónicos que harán las delicias de los más pequeños.

 

La expresión plástica es una inversión de futuro

Sería un error pensar que la expresión plástica es una forma como otra cualquiera de “tener entretenidos a los niños”. Si bien es cierto que los niños se entretienen mucho con esta disciplina, no es ese el objetivo único. Al inculcar a los niños la expresión plástica se trabaja en una inversión de futuro, ¿O acaso los escolares de ahora no son adultos dentro de unos años? Y qué mejor manera de forjarlos sino a través de la belleza y la imaginación, o lo que es lo mismo: el arte.

La expresión plástica se encarga de dotarnos en los primeros años de la infancia de recursos armonizadores que suponga un equilibrio entre el intelecto y las emociones.

Invertir en expresión plástica es invertir en lo mas valioso que tiene cualquier cultura: los niños, que son el germen de toda civilización.